Un día después de que Estados Unidos confirmara su primer caso de coronavirus, el pasado mes de enero, el presidente Donald Trump aseguró desde el Foro de Davos que la situación estaba controlada.

“Es solo una persona que vino de China y lo tenemos bajo control. Todo va a estar bien”, afirmó en una entrevista con el canal estadounidense CNBC.

Pasaron los días y, pese a las denuncias de inacción de expertos y críticos del gobierno, Trump insistía en que el virus iba a “desaparecer” como si se tratase de un milagro.

“El riesgo para los estadounidenses sigue siendo muy bajo. Cuando tienes 15 personas… en un par de días va a bajar y acercarse a cero. Es muy buen trabajo el que hemos hecho”, defendió Trump el 26 de enero.

No había pasado un mes y medio de aquello cuando la primera potencia mundial ya se había convertido en el nuevo epicentro mundial de la pandemia de covid-19.

Y este martes 31 de marzo, con más de 3.600, Estados Unidos superó en número de muertes atribuidas al nuevo coronavirus a China, país donde se inició la pandemia y que hace ya unos días había sido superado por Italia y España en número de víctimas fatales reportadas.

La propia Casa Blanca estima ahora que el nuevo virus podría provocar entre 100.000 y 200.000 fallecimientos en el país.

Si es así, para Trump su gobierno habrá hecho “un buen trabajo”.

¿Qué ha pasado?

A finales de enero, Trump encargó al vicepresidente Mike Pence que encabezara un equipo de trabajo para gestionar la epidemia y el 2 de febrero, el gobierno tomó la primera medida de peso cuando decretó la prohibición de entrada a EE.UU. de extranjeros que hubieran visitado China en los últimos 14 días.

Decisión a la que el presidente atribuye haber salvado numerosas vidas y que los expertos si bien valoran con buenos ojos critican que no haya sido acompañado de otras medidas para preparar al país.

“Costó mucho tiempo que los líderes políticos y los funcionarios a nivel federal se dieran cuenta de que este era un problema grave que tenían que gestionar”, considera Jeremy Youde, especialista en políticas globales de salud y decano de la Escuela de Humanidades de la Universidad de Minnesota, Duluth.

“Y el tiempo jugó en contra de todo lo que hizo Estados Unidos”, sentencia Youde.

El 12 de marzo, el presidente se dirigió a la nación desde el Despacho Oval en un discurso preparado en el que llegó a decir que se suspendían todos los viajes desde Europa e incluso los intercambios comerciales, algo que luego tuvieron que apresurarse a corregir desde el gobierno: la medida solo era para extranjeros no residentes.

Y es que las declaraciones de su presidente durante esta pandemia han generado confusión con su tendencia a minimizar el riesgo para el país y el hecho de que en numerosas ocasiones contradijera la información trasladada por otros miembros de su equipo o la Organización Mundial de la Salud (OMS).

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52114455

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